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Amartya Sen: las hambrunas no son solo falta de comida

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Parece de sentido común: una hambruna ocurre porque no hay suficiente comida. Amartya Sen investigó varias de las grandes hambrunas del siglo XX y encontró algo que contradecía esa intuición — y que cambió para siempre cómo se piensa la pobreza extrema.

Quién es

Amartya Sen (nacido en 1933 en la India) recibió el Premio Nobel de Economía en 1998, convirtiéndose en el primer economista de origen asiático en obtenerlo. Su trabajo combina economía, filosofía y estudios sobre el desarrollo, con un foco constante en la pobreza, la desigualdad y el bienestar humano.

El hallazgo sobre la hambruna de Bengala

Sen estudió en detalle la hambruna de Bengala de 1943, que causó alrededor de tres millones de muertes durante su vida, cuando él era niño. Al investigar los datos, descubrió algo sorprendente: la producción de alimentos de esa región no había caído de forma drástica ese año. Había comida en el sistema. Lo que faltaba era la capacidad de ciertos grupos de la población para acceder a ella — sus salarios se habían quedado atrás frente a los precios, y no tenían con qué comprarla.

El concepto de "derechos de acceso" (entitlements)

De ahí surgió uno de sus conceptos más influyentes: lo que determina si una persona pasa hambre no es solo cuánta comida existe en total, sino su capacidad real de acceder a ella — a través de su trabajo, sus ingresos, sus propiedades o la ayuda social. Una sociedad puede tener alimentos de sobra y aun así dejar morir de hambre a quienes no tienen forma de pagarlos o conseguirlos. Este enfoque desplazó buena parte del debate sobre hambrunas: de "cuánta comida hay" a "quién puede acceder a ella y por qué".

"Las hambrunas modernas rara vez ocurren en democracias con prensa libre — no porque produzcan más comida, sino porque el sistema no puede permitirse ignorar a quienes se están quedando sin acceso a ella."

Del ingreso al "desarrollo como libertad"

Sen llevó esta idea más allá del hambre. En su libro "Desarrollo y libertad" (1999), argumentó que medir el progreso de un país solo por su PIB es insuficiente: lo que de verdad importa es si las personas tienen la libertad real de vivir la vida que valoran — acceso a salud, educación, participación política — no solo si el país en conjunto produce más. Esta forma de pensar influyó directamente en la creación del Índice de Desarrollo Humano de la ONU, que combina ingresos con esperanza de vida y educación, en vez de mirar solo el PIB per cápita.

Por qué sigue siendo relevante

La distinción de Sen entre "hay recursos" y "se puede acceder a ellos" se aplica hoy a debates muy actuales: la pobreza energética (hay electricidad en la red, pero no todos pueden pagarla), el acceso a la vivienda (hay pisos vacíos y gente sin hogar a la vez), o el acceso a medicamentos. Cada vez que un debate económico pasa de "cuánto hay" a "quién puede llegar a ello", está, en el fondo, usando una idea que Sen ayudó a formalizar.