Cada campaña de la renta, los bancos recuerdan lo mismo: contrata un plan de pensiones y desgrava. Pero desgravar no es lo mismo que ganar dinero, y la comparación real con invertir por tu cuenta tiene más matices de los que caben en un anuncio.
Cómo funciona un plan de pensiones
Aportas dinero periódicamente (o cuando quieras), ese dinero se invierte según el perfil de riesgo del plan que elijas, y no puedes rescatarlo hasta la jubilación —salvo excepciones concretas como paro de larga duración, enfermedad grave o antigüedad de más de diez años en las aportaciones—. A cambio, lo que aportas cada año reduce la base imponible de tu IRPF, dentro de un límite (1.500€ anuales en el caso general, con posibilidad de ampliarlo si tu empresa también aporta).
La ventaja fiscal, con matices
Que reduzca tu base imponible no significa que ese dinero "desaparezca" de Hacienda para siempre: cuando rescates el plan en la jubilación, tributa como rendimiento del trabajo, normalmente a un tipo marginal más alto de lo que mucha gente espera. La ventaja real está en diferir el pago de impuestos a un momento en el que, si tus ingresos son menores (ya jubilado), podrías pagar un tipo más bajo que el que pagas ahora — pero eso depende de tu situación personal en el futuro, que nadie puede garantizar.
Las comisiones importan más de lo que parece
Los planes de pensiones comercializados por bancos suelen tener comisiones de gestión más altas que un fondo indexado genérico. Una diferencia de uno o dos puntos porcentuales al año, mantenida durante décadas, se nota mucho en el resultado final — es el mismo principio del interés compuesto que juega a tu favor cuando inviertes, pero en contra cuando son las comisiones las que se acumulan.
"Un plan de pensiones no es malo ni bueno en sí mismo. Es una herramienta con reglas concretas — y esas reglas encajan mejor con unas situaciones personales que con otras."
Invertir por tu cuenta: la otra opción
Montar tu propia cartera (por ejemplo, con fondos indexados de bajo coste) te da liquidez —puedes rescatar cuando quieras, aunque eso también sea un riesgo si te falta disciplina— y normalmente comisiones más bajas. Lo que pierdes es la desgravación inmediata en el IRPF. Tributa como ganancia patrimonial cuando vendas, con tipos que en general son más bajos que los que se aplican al rescate de un plan de pensiones.
Entonces, ¿qué conviene?
Depende de tres cosas, sobre todo: cuánto vas a pagar de comisiones en cada opción, si crees que vas a necesitar liquidez antes de la jubilación, y si esperas pagar menos impuestos en el futuro que ahora. Para quien tiene ingresos altos ahora y espera ingresos más bajos en la jubilación, el plan de pensiones puede compensar. Para quien valora la flexibilidad o desconfía de las comisiones bancarias, invertir por su cuenta suele salir mejor. Muchas personas, de hecho, combinan las dos cosas en proporciones distintas — no es una decisión de todo o nada.